¿Cuál es el mapa real del mundo?
Todos nosotros estamos acostumbrados a imaginarnos el mundo como lo muestra el siguiente mapa:
Esta representación del mundo es la más ampliamente utilizada y es la que hemos estudiado de pequeños en la escuela. Se denomina proyección de Mercator y fue ideada por Gerardus Mercator en 1569. Sin embargo, si se analiza en profundidad, pueden descubrirse algunas cosas curiosas. La superficie real de Groenlandia es de 2,166,086 km2 y la superficie real de África es de 30.221.532 km2. Es decir, África, en la realiadad, es catorce veces más grande que Groenlandia. ¡Sin embargo, en el mapa Groenlandia parece tener la mitad de superficie que África!
El problema es que la tierra es una esfera (achatada por los polos) de tres dimensiones, mientras que los mapa son planos y de dos dimensiones. Para transformar un objeto de tres a dos dimensiones hay que hacer unos cálculos geométricos llamados proyecciones. Hay más de 400 proyecciones de nuestro planeta, y ninguna conserva todos los aspectos de forma exacta. Por fuerza, las proyecciones traen consigo distorsiones en lo que respecta a áreas, ángulos, distancias, etc. El mapa de Gerardus Mercator conserva las formas y los ángulos, pero distorsiona en exceso las áreas.
En los años 70, el historiador alemán Arno Peters ideó un nuevo mapa más real, a su parecer, de nuestro planeta. Lo presentó como alternativa al mapa de Mercator bajo el pretexto de que este creaba una visión eurocentrista y colonialista del mundo. En la proyección de Peters se mantienen correctas las superficies, pero las formas aparecen muy distorsionadas (África, por ejemplo aprece mucho más alargada de lo que en realidad es).
Cada mapa se realiza con un propósito. Mercator ideó su mapa para la navegación con brújula, y por ello realizó la proyección que mantenía los ángulos y las formas. Desde esta perspectiva, el mapa de Mercator es un buen mapa.
Sin embargo, tomando consciencia de la cuestión, qué proyección debiera utilizarse para la enseñanza en las escuelas es, sin duda, un tema digno de someterse a debate popular.




